El intento de controlar el alma
Muchas veces pensamos que podemos controlar el amor. Y, en ese momento, nos sorprendemos haciéndonos una pregunta absolutamente inútil: “¿merece la pena?”
El amor no respeta esa pregunta. El amor no se deja valorar como una mercancía. Uno de los personajes de la obra La buena alma de Tse-Chuang, de Bertold Brecht, nos habla de la verdadera entrega:
"Quiero estar junto a la persona que amo."
"No quiero saber el precio que habré de pagar."
"No quiero saber si será bueno o malo para mi vida."
"No quiero saber si esa persona me quiere o no."
"Lo único que necesito, lo único que deseo, es estar cerca de la persona que amo".



Christian dijo
El amor pone idiotas a los inteligentes y vuelve inteligentes a los idiotas (Pible)
Es cierto, en amor hay que apostar todo a sabiendas de que se puede perder todo, sin embargo, cuando se ha perdido todo hay que retirarse e irse caminando porque no queda nisiquiera dinero para el taxi.
16 Octubre 2006 | 07:06 AM